La noche cayó lentamente sobre la mansión de Lena, envolviendo el bosque bajo una oscuridad espesa que apenas era rota por la nieve reflejando la luz de la luna. El viento seguía atravesando los árboles con un silbido constante y las chimeneas de la casa dejaban escapar pequeñas columnas de humo hacia el cielo helado.
Dentro de la mansión había movimiento.
Lena podía escucharlo desde el pórtico.
Puertas abriéndose.
Pasos.
Voces bajas.
Alguien había preparado comida. Algunos comieron. Otros prob