El enfrentamiento entre los dos hermanos Azuleja se desató con una violencia que hizo que incluso los guerreros de la Secta se detuvieran a observar. Lucian, el Alfa que siempre había cargado con el peso de la responsabilidad, y Veer, el hermano que creían perdido y que ahora regresaba como una aberración de odio y suero.
La nieve, que antes caía con delicadeza sobre el jardín de los Azuleja, ahora era arrastrada por ráfagas de viento provocadas por el desplazamiento de dos cuerpos que se movía