Desperté con la luz entrando por la ventana. El cuarto estaba en silencio. Eiden estaba acostado conmigo, un brazo sobre mi cintura. Sus ojos estaban abiertos. No parecía haber dormido mucho.
Me moví para acomodarme y él retiró su brazo, solo un poco.
Yo si que habia dormido. Descansado. Mucho en realidad. Mi corazón ya noe staba acelerado.
—Dormiste un rato —dijo.—Me alegro.
Asentí. La sábana estaba arrugada. Habíamos hecho el amor, dos veces. Era algo insaciable lo que sentía dentro de mi.