Las escaleras de la Torre de la Luna crujían bajo las botas de Darien. No había dormido. No había comido. Solo caminaba como un muerto con corona, cargando el peso de una traición fingida y una decisión que había destrozado todo lo que amaba.
Cuando llegó frente a la habitación donde había encerrado a su madre, sus manos temblaron sobre el sello. Un toque bastó para deshacerlo. La magia se disipó con un zumbido suave.
La puerta se abrió lentamente.
Nerysa estaba de pie frente a la ventana, l