La fortaleza de Lobrenhart estaba sumida en un silencio solemne, un aire pesado que parecía aplastar a todos los presentes. El cuerpo de Joldar, el Alfa, había llegado a la fortaleza, y con él, la manada entera se reunía para rendirle homenaje. Las altas torres que alguna vez resonaron con las celebraciones de poder, ahora se sentían calladas, como si el mismo viento tuviera respeto por el sacrificio de un líder.
Darien caminaba al frente de la procesión, su rostro impasible, pero sus ojos refl