La noticia no llegó. Ni un susurro a través del vínculo. Ni un latido.
Nyrea despertó con el alma encogida.
El amanecer se filtraba por los ventanas, dorado y tibio, pero nada de ese calor lograba calmar la sensación de vacío en su pecho. Se puso de pie con lentitud. Su mano descansó sobre su vientre, como buscando consuelo… o señales. Pero todo estaba en silencio.
Demasiado silencio.
La noche anterior había intentado contactar a Darién a través del anillo, a través del vínculo, a través de