Capítulo 10: La Leyenda Olvidada
El silencio del bosque era diferente al amanecer. No era vacío. Era solemne. Como si los árboles recordaran algo que los lobos habían olvidado.
Cael permanecía de pie, la mirada clavada en el horizonte donde la primera luz filtraba entre las ramas altas.
—¿Sabes por qué te traje aquí? —preguntó sin girarse.
Aeryn negó con la cabeza, aunque él no la miraba.
—Este lugar no está marcado en los mapas. Ni siquiera muchos del consejo conocen su ubicación exacta.