Capitulo 31. El refugio de la verdad (continuación)
Al amanecer cuando ya sabian que su burbuja de amor debia de estallar, el silencio de la habitación se llenó de una tensión renovada cuando Darien, aun acostado sobre las sábanas, giró su rostro hacia Aeryn. La oscuridad de la noche iba desapareciendo, y la luz tenue del sol hacia su entrada, proyectando sombras que danzaban sobre las paredes. Darien había estado pensativo durante un momento, su mente a mil por hora, procesando todo lo que sucedía alrededor de ellos.
Aeryn, sin apartar la vista