79.
Nicolás soltó un suspiro contenido, un sonido que mezclaba la resignación con una pizca de decepción que no supo ocultar a tiempo. Sus orejas se retrajeron con suavidad hasta desaparecer bajo su cabello y su cola volvió a ocultarse, recuperando esa compostura de mármol que lo caracterizaba. Sin embargo, no parecía enfadado, más bien, parecía estar luchando por no volver a perder el control frente a mí.
— No tienes por qué disculparte, Freya — dijo con una voz que recuperaba su matiz aterciopela