Capítulo 86. El vacío en la bodega.
La noche había caído, el aire era denso, cargado de humedad y del rumor lejano de motocicletas que se cruzaban en la carretera. La finca estaba en silencio absoluto: nadie dormía, nadie hablaba de otra cosa que no fuera el operativo.
Camilo había desplegado un mapa sobre la mesa. Renata, con el dossier de Eloísa abierto frente a ella, señalaba con un bolígrafo la zona industrial al norte de la ciudad.
—Aquí. Una de las bodegas que el Arconte usa para mover insumos. Según la información, hoy mis