Capítulo 77. La verdad en las sombras
La finca estaba envuelta en un silencio denso, apenas interrumpido por el canto aislado de los grillos y el murmullo del viento entre los árboles. El jardín, iluminado por lámparas tenues, se había convertido en el refugio improvisado de tres figuras que hablaban en voz baja, como si temieran que las paredes pudieran delatarlos.
Alejandro se paseaba de un lado a otro, con las manos en los bolsillos y el ceño fruncido. Valentina estaba sentada en uno de los bancos de piedra, con los brazos cruza