Capítulo 76. Ecos de un pasado que no muere.
El aire de Medellín olía a gasolina y a lluvia reciente. Julián avanzaba en su moto sin un destino fijo, dejando que el zumbido del motor le adormeciera los pensamientos. Había pasado días enteros revisando papeles, conexiones, cámaras de seguridad, y aunque la información lo acercaba cada vez más a una verdad, también sentía cómo un frío seco le recorría la espalda: alguien lo estaba siguiendo. No era paranoia. Lo había visto en los reflejos de los vidrios, en los mismos carros estacionados en