Capítulo 26. La reina mueve ficha.
Eloísa siempre había tenido una rutina infalible para calmar el caos.
Levantarse antes del amanecer, tomar su café negro sin azúcar, leer los titulares impresos en papel, jamás en pantalla, y escuchar a Bach en bajo volumen mientras planeaba su día como una guerra elegante. Pero aquella mañana, el aire olía distinto.
No a derrota. A traición.
Leonor había salido la noche anterior sin despedirse. No era inusual, pero tampoco habitual. Eloísa lo notó. Como notaba el cambio mínimo en la temperatur