Amelie bajó las escaleras como una tormenta, con pasos apresurados y respiración agitada, ya no solo por la intensa discusión que hace nada había tenido con Maximiliano, la presencia de aquellos intrusos no hacía más que complicar todo.
¿No se suponía que las cosas ya estaban resueltas y que Ariadna Valdés había desaparecido de la vida de Maximiliano? Al parecer no era así. Sus tacones resonaban con fuerza en el mármol mientras su mirada se fijaba en los recién llegados como si fueran enemigos