El sonido de la tetera silbando llenó el aire, seguido del delicado tintineo de las tazas al ser servidas. La tarde transcurría tranquila en la terraza de la casa de Camila, con la brisa acariciando las hojas de los árboles y un leve aroma floral envolviendo el ambiente.
Vivian en un nuevo lugar, más acogedor, más amplio.
Ariadna llevó su taza de té a los labios, disfrutando del calor reconfortante que se extendía por su cuerpo mientras miraba distraídamente la porcelana blanca con detalles dora