La verdad sobre Víctor.
El sonido del reloj en la gran sala de la mansión Valdés marcaba cada segundo con una melodía monótona y solemne.
Aisha cruzó las piernas con elegancia, sentada en el lujoso sofá de terciopelo. Sus uñas recién pintadas recorrieron distraídamente el borde de la copa de vino que tenía en la mano mientras sus pensamientos danzaban con una mezcla de anticipación y diversión.
Esa noche sería interesante.
Llevaba días esperando este momento.
Ariadna estaba por llegar junto a su esposo, el gran Max