Las gemelas del millonario-la espera.
El helicóptero corta el cielo como un cuchillo, y Madrid se desvanece bajo un manto de luces. Estoy sentada junto a Leonardo, su mano aún entrelazada con la mía, sus dedos cálidos apretando como si temiera que me esfumara. Mi cuerpo sigue vibrando por lo que pasó en el SUV, ese orgasmo que me dejó temblando, avergonzada, pero también furiosa conmigo misma. ¿Cómo puedo desearlo tanto después de todo? El contrato, el aeropuerto, su maldito control. Mi cabeza es un torbellino, pero mi piel… mi pie