El aroma a tomate y queso fundido llenaba la cocina, un espacio amplio con azulejos blancos y una ventana que dejaba entrar la luz de la mañana. Ariadna estaba junto a la encimera, las manos cubiertas de harina mientras extendía una capa de pasta sobre un molde. Era el cumpleaños de Camila, y ella y Ricardo habían decidido hacerle una lasaña, su plato favorito.
Ricardo, a su lado, revolvía la salsa boloñesa con una cuchara de madera, el vapor subiéndole al rostro mientras tarareaba una melodía