El despertador sonó a las seis de la mañana, un pitido insistente que arrancó a Ariadna de un sueño ligero.
La casa, una construcción más grande de paredes blancas cerca del campus de la Universidad de Alicante, estaba en silencio a esas horas, pero a lo lejos se podía escuchar vagamente el sonido de las olas.
Habían pasado casi dos años desde que dejó Londres, emprendió su camino y empezó a vivir su vida bajo sus propias decisiones, y ahora, en octubre de 2027, estaba en su primer año de medic