Mundo ficciónIniciar sesiónLia vivió un infierno al lado de su esposo, por ello, cuando logra librarse de él y comenzar a administrar el hotel que heredó de su abuelo, piensa que su vida está solucionada, pero solo dos años después se ve obligada a buscar un socio comercial que la ayude a salir de la quiebra, y llega a su vida el CEO de una joven corporación de turismo y Lia no logra entender la extraña atracción que siente por él. Cuando Oliver vio a Lia en su primera cita de negocios no pudo evitar sentir que se moría por dentro, la vida le había puesto en su camino de nuevo a su exesposa, pero ella no podía reconocerlo, no después se su accidente y su reconstrucción de rostro y Oliver no encontró el valor para decirle la verdad. ¿Esa sería la segunda oportunidad que le había pedido a la vida? ¿Podría iniciar una relación con Lia sin decirle que era el hombre que le había desgracia la vida? ¿O tal vez su nuevo rostro le permitirá ocultárselo por siempre?
Leer másLa boda había terminado, a pesar de todo, más linda y romántica de lo que Portia esperaba, incluso mucho más de lo que Helene pudo haber planeado. Con las decoraciones dañadas y los invitados moreteados y mallugados, todos se congregaron en un tumulto bonito y cálido alrededor de los novios y ni siquiera Portia se fue sin un buena buena lloradita. La inauguración de los termales se había llevado a cabo como lo tenían planeado y cuando Portia vio a Carlo cubierto únicamente por un pantalón corto no pudo evitar que el calor se le subiera a la cara. El hombre trató por todos los medios de acercársele, pero Portia usó el traje de baño más sexy que encontró en el armario y lo ignoró toda la noche. Cuando Lia lanzó el ramo de flores no pudo evitar notar como, entre Helene y Esther, se juntaron para empujarla justo en dirección al ramo que cayó sobre la cara de Portia y tuvo que agarrarlo, y ahora, dos días después, estaba sentada en la recepción con Gis y contemplaba las rosas que comenza
El caos había acabado. La policía había desaparecido una hora después con el papá de Lia esposado, los periodistas habían cubierto todo el suceso y las personas se habían dispersado.Oliver estaba bien, Lia tambien, por lo demás: Portia tenía moretones de pelear con los soldados, Helene los ojos hinchados de llorar y todo el público, invitados y turista más de lo mismo, pero nada de gravedad.— ¿Se van a casar o no? — les había dicho Portia cuando estaban todos reunidos en una mesa tomando té, y cuando Oliver miró a Lia, con el cabello revuelto y la cara sucia ella asintió. Se prometió que estaría con el hombre toda la vida y lo cumpliría.Costó reunir de nuevo a todas las personas, y todo se convirtió en un caos bonito donde la multitud, despeinada, sucia y moreteada, se reunieron a los pies de la tarima, como un grupo de amigos íntimos, un grupo de unas mil y algo de personas que contuvieron el aliento cuando Oliver levantó la mano de Lia entre la suya.— Prometo a marte y respetart
Sam se aseguró que Carlo y Hada estuvieran a salvo en el hotel, luego, cuando escuchó los disparos, los metió a la cocina y empujó a Felipe dentro.— No salgan — les dijo y Carlo dejó a la niña con Felipe para salir en busca de sus hermana.— Sam, no vayas — le suplicó Felipe agarrado a la niña y el pelirrojo negó.— Mi tío — Felipe asintió con la cabeza y el abogado Salió corriendo tras la espalda ancha de Carlo que se perdió por la puerta de atrás del hotel.Todo se había convertido en un caos, las personas comenzaron a refugiarse en el hotel presas del pánico y a Sam le costó una eternidad poder llegar a donde estaba el altar, donde un grupo de policías rodeaba todo con sus armas y sus cuerpos.Portia y Helene trataban de correr tras la tarima mientras gritaban y los soldados las detenían, Lia y Oliver no estaban y eso le preocupó.Localizó a su tío sentado en las escaleras de la tarima, se había aflojado la corbata y tenía la expresión muerta, con los ojos hundidos y muy pálido.C
Lia sintió que el corazón le palpitó tan fuerte cuando la marcha nupcial comenzó a sonar que de no ser por el corsé del vestido se le hubiera escapado.Helene le mostró un catálogo como de un millón de vestidos y cuando ella escogió ese llegó en el primer vuelo directo desde parís, era su regalo de bodas por parte de la gemela y Lia se sintió emocionada y conmovida. Era de un blanco hueso, de corsé recto hasta la cadera y el vestido se desprendía desde la cintura en un millar de hojas delgadas que la hacían parecer una rosa, con los pétalos ajustados que se anchaban a partir de las rodillas. El corsé brillaba reflejando miles de puntitos de luz a los invitados y los clientes del hotel la fotografiaron con emoción. Había un grupo de periodistas que no perdieron detalle de cada uno de sus movimientos y aunque Lia odiaba ser el centro de atención, ese era su día, lo disfrutaría y se regocijaría en él.Cuando comenzó a avanzar, la mano del doctor Cornelius se aferró a la suya y le ofreció
Último capítulo