6° Las aguas termales.
Lia sintió vacío en su pecho mientras caía y cerró los ojos, imaginó que el agua la quemaría, pero cuando su cuerpo entró notó que estaba más bien tibia, muy cómoda y placentera y el suelo se sintió baboso y lleno de pasto y eso la hizo salir.
Respiró una bocanada de aire y dio saltitos.
— Un clásico — se rio Oliver y Lia lo empujó por el hombro.
— Casi me mata del susto — pero no pudo evitar sonreír también — ¿No hay animales dentro? — Oliver negó.
— Mandé estudiar cada pozo, ninguno tiene alg