Luego de aquella noticia Leonardo se sentía feliz, aquella emoción lo invadía, después de la traición de su familia, él sabía que lo único que tenía eran sus hijos que crecían en el vientre de Elena.
A su vez, Elena estaba emocionada, no podía retirar las manos sobre su abdomen, sus hijos eran el mejor regalo del mundo, la preocupación y ansiedad habían desaparecido, en su rostro finalmente había una sonrisa.
—Te llevaré a la propiedad y luego tengo que continuar con mis labores, se siente bie