Debido al escándalo Elena salió a la puerta de su habitación, los hombres de Leonardo se mostraban inquietos, con la pistola en la mano todos iban en dirección de las habitaciones de Leonardo y Cristina.
La curiosidad se apoderó de Elena, dando pasos cortos camino atrás del personal de seguridad, a la distancia logró observar la situación; Elena de inmediato recostó la espalda contra la pared.
Cristina apuntaba directo a la cabeza de Leonardo, mientras que él y sus hombres hacían lo mismo en contra de ella; Elena se llenó de preocupación, el desenlace de aquella situación marcaría su futuro.
Elena en lo profundo de su ser sintió compasión por Cristina, sin importar lo cruel que había sido con ella sintió que lo correcto era intervenir por ella.
Elena espantó la mirada una vez observó que el vientre de Cristina era plano, aquella barriga que acariciaba y mostraba a diario simplemente era una farsa.
—¡No le hagan daño! —exclamó Elena interrumpiendo aquella tensa situación—. No import