Roma/Italia.
Una vez que el avión aterrizó, Elena se dirigió a su casa, al ingresar colocó doble llave, con el cuerpo tembloroso se sentó en el sofá, aún no podía creer que estaba de regreso, sus manos no paraban de sudar, no era para menos, tenía los nervios de punta.
Luego de tomarse unos minutos para ella, se levantó, se retiró la ropa y llevó su cuerpo a la tina, necesitaba calmarse, el agua tibia con jabón de aromas dulces hicieron que ella se sintiera más tranquila.
Luego de un largo y r