Luego de aquella larga jornada Leonardo finalmente quedó libre, se puso manos a la obra, pidió los mejores ramos de rosas, de igual manera hizo que prepararan la comida favorita de Elena, cada minuto contaba, encargándose de ultimar hasta el más mínimo detalle.
Al tener todo preparado Leonardo fue al baño y lavó muy bien su cuerpo, colocó loción sobre su piel y fue a la sala para recibir a su amada.
Mientras llegaba Elena sirvió en un vaso licor, estaba nervioso y ansioso al mismo tiempo, habí