Elena abrió los ojos, luego de aquella fantástica noche su cuerpo estaba dolorido, llevó la mirada al costado, estaba sola, cerró los ojos con fuerza y exhalo.
«Tan mal estuvo como para que Leonardo decidiera salir huyendo», pensó mientras se cruzaba de brazos.
Elena se sintió triste, era su primera vez y la experiencia en la cama era nula; de repente la puerta se abrió, Leonardo ingresó sosteniendo una bandeja en la mano, el rostro de Elena cambió de inmediato.
—Buenos días hermosa, he traí