Elena estaba parada justo al lado de la ventana, su cuerpo temblaba estaba ansiosa preocupada por el bienestar de su familia; la puerta se abrió, Leonardo entró y ajustó nuevamente la puerta.
—Necesito irme de este lugar, debo saber sobre mis padres, en mi ausencia algo malo ha sucedido, no soy capaz de decirlo, pero la tragedia ha llegado a mis padres —habló Elena fijando la mirada en Leonardo.
—Lo siento, no puedo dejarte ir.
—Se trata de mis padres —interrumpió Elena con la voz entrecortad