Al día siguiente.
Elena despertó con una sonrisa en el rostro, lo que había vivido con Leonardo había sido suficiente para olvidar los malos momentos, él se estaba convirtiendo en su obsesión; se levantó de la cama y fue a lavar su cuerpo.
Se sentía tonta, pero al mismo tiempo la felicidad brotaba desde lo profundo de su ser, todo estaba relacionado a él, todo giraba en torno a él, y ella... Ella se sentía como una pequeña partícula incapaz de tener vida propia para rehusarse y rechazar el ac