Nueva York.
La mansión se encontraba decorada, colores pasteles por doquier, Elena se mostraba feliz, había preparado todo para el cumpleaños número Diez de la pequeña Anna.
Elena se encontraba ayudando a su pequeña hija con el vestido, su hija era la única persona que hacía que sonriera, que se sintiera feliz, los días eran opacos y solitarios.
Ante la insistencia por parte de Elena para ir en búsqueda de sus padres, Fabrizio no tuvo de otra salida más que hablarle sobre ellos.
Fabrizio se r