Leonardo se acercó a los cuerpos, el padre de Elena había recibido los proyectiles en su espalda, había perdido la vida al instante, al mover su cuerpo se dio cuenta que Elena tenía el cuerpo impregnado en sangre.
Sus ojos se encontraban abiertos, Leonardo llevó los dedos directo hasta su cuello para medir su pulso, de manera extraña ella continuaba con vida, Leonardo tomó sus manos y tragó saliva para desbaratar el nudo en su garganta.
—Elena, estás conmigo cariño —su voz desgarradora hizo qu