16. ¿Pero sabes qué es lo que más me gustó?
— Me gustó su cuerpo desnudo — Admitió la chica estremeciéndose porque él le hizo ladear el cuello mientras repartía besos por la delicada piel de esa zona, conteniéndose en marcarla ¿Por qué no lo haría? Ella era suya, le pertenecía, se había vuelto a entregar a él de forma voluntaria.
A él le encantaba ese aroma, besar esa piel, le encantaba la forma sumisa en la que ella se mostraba en ese instante.
— Creo que lo sospechaba — respondió él con sarcasmo, intentando coquetearle.
— ¿Pero sabes q