17. Apártate y déjame salir.
— Si, yo otra vez— contestó la otra observándola con burla.— ya he visto de qué estás hecha, te metiste en la cama del anterior jefe y pretendes meterte en la del nuevo, eres tan patética.
Maryam no podía creer que esa mujer no tuviera otra cosa que hacer más que molestarla. ¿Es que le pagaban por meterse en la vida de los demás? Vio como la observaba con desprecio.
Aquella idiota la miró de arriba a abajo enojándose al darse cuenta de lo hermosa que era, la semana pasada ella se había puesto e