Esa noche, mientras la nieve comenzaba a cubrir los accesos exteriores del búnker, los trillizos dormían en paz. Sus respiraciones sincronizadas llenaban la habitación contigua con un ritmo sereno, casi sagrado. Sophie y Logan estaban en silencio frente a la pantalla del terminal principal, cuando un nuevo mensaje de Victor, enviado desde Londres, iluminó la sala con un tenue resplandor azulado:
Julian fue rastreado en Buenos Aires. La INTERPOL está cerca, pero hay rumores de que el Arquitecto