El juicio de sombras
La sala de hospital en Ámsterdam era un refugio de calma artificial, casi reverencial, donde el pitido rítmico de los monitores parecía marcar el frágil compás entre la vida y la muerte. Sophie yacía inmóvil en la cama, pálida, sus párpados apenas temblando, su cuerpo exhausto tras la transferencia genética que había desactivado los marcadores de Génesis y colapsado la red de La Cúpula. A su lado, Logan, con la espalda encorvada y los codos apoyados en las rodillas, no se h