Capítulo 51
El crepúsculo teñía la ciudad de un rojo ardiente, pero en el alma de Logan rugía una furia que eclipsaba cualquier luz. Condujo hasta el ático de Juliana, su mandíbula tensa como el acero, los puños apretados sobre el volante, cada fibra de su ser vibrando con una determinación letal. No era solo un hombre herido; era un titán dispuesto a arrancar la verdad de las garras de la mentira que amenazaba con destruir su mundo. El escándalo de Juliana había abierto una grieta entre él y Sophie Taylor