Capítulo 50
Sophie Taylor había huido al amanecer, con el corazón hecho pedazos y una determinación feroz ardiendo en su alma. No podía soportar un día más en la mansión, asediada por el rugido de las cámaras, las voces de los periodistas que acechaban como buitres, y los titulares venenosos que desgarraban su vida. Los trillizos, sus pequeños tesoros, no podían ir al colegio, confinados por la tormenta que el escándalo de Juliana Raines había desatado. Sus risas, antes libres y cristalinas, ahora se apagab