La falsa amistad
El aire en la oficina de Sophie en Evans Studio era espeso, cargado de una tensión que no necesitaba palabras para sentirse. El reloj en la pared marcaba las 10:47, pero el tiempo parecía detenido.
Claudia había entrado sin previo aviso. Su figura, envuelta en un atuendo gris sin forma, contrastaba brutalmente con la imagen elegante y venenosa que Sophie recordaba. Sin maquillaje, con el rostro pálido y el cabello recogido en un moño austero, parecía una mujer transformada... o