La chispa incontrolable
Logan se encontraba con su equipo de seguridad en una calle lateral discreta, justo frente al edificio de Evans Studio. El cielo nublado de Londres pesaba sobre sus hombros como una sentencia, pero nada era más opresivo que la información que acababa de recibir.
Jim, su jefe de seguridad, se acercó con el ceño fruncido y una expresión tensa, las manos cruzadas detrás de la espalda.
—Señor Belmont, la situación no es favorable —dijo en voz baja, tras echar un vistazo haci