Capítulo sesenta y uno: Mi boca, mis besos y todo yo somos tuyos
—Te mueres de ganas de besarme —susurró la boca de Praxis demasiado cerca de la suya, Thalia podía casi tocar sus labios—, y de que te coma a besos. No puedes negarlo.
—No lo hago —balbuceó ella, encendida como nunca antes—. Pero eso no significa que vaya a dejar que me beses. Tu boca estuvo en otros labios, no puedo olvidar eso.
—Mi boca, mis besos y todo yo somos solo tuyos, mi vida...
Ella aún no habría los ojos, le escuchaba