Capítulo sesenta: Del sueño a la realidad
Eran las doce del mediodía y los niños no podían dejar de jugar con su padre, su tío y las dos nanis en la playa.
Thalia que miraba la escena desde su cama colgante sobre el agua, no podía creerse lo que la playa y las gracias de su marido habían hecho con sus hijos. Los pequeños gemelos habían dejado de lado enseguida la teoría de las pulgas una vez pisaron las Maldivas. Incluso habían hecho buenas migas con su tío solo por el hecho de que Praxis le