Capítulo sesenta y dos: Arreglando el desastre... y creando otro
Praxis tomó a su mujer de ambas manos para impedir que saliera del abrigo entre sus piernas, la hizo sentarse otra vez y se quedaron un segundo mirándose a los ojos, lenta y profundamente...en silencio.
—Por favor...
—Cállate —masculló ella queriendo no llorar pero incapaz de controlar la lágrima que salió de uno de sus ojos—. Me haces daño hasta queriendo arreglar las cosas. No te das cuenta de que no estamos hechos el uno para