Capítulo treinta y tres. El bebé milagro
La muchacha se acomodó mejor sobre los almohadones e inhaló con profundidad. La conversación sería larga.
—Todo esto tiene hasta gracia — comenzó con una estrambótica broma —. Llevo más de diez años planeando tener un hijo. Lo he intentado muchas veces y con varios hombres… — el inglés se tensó ante su declaración, pero la dejó continuar. Necesitaban llegar hasta el fondo del asunto —, excepto contigo, Tyler. Tú llegaste en el momento menos esperado,