Capítulo tres. Choque de Mundos
El sol del mediodía bañaba la isla con un resplandor dorado. Ariadna caminaba por los pasillos luminosos de la villa Konstantinos, siguiendo a Helena, la secretaria personal del magnate. Habían pasado apenas unas horas desde su primer encuentro con Andreas y ya sentía que la vida le había cambiado para siempre.
—El señor Konstantinos desea que revise personalmente cada detalle del lugar de la gala —explicó Helena, abriendo una puerta que daba a una terraza con vi