Capítulo 29. Debilucha y crédula ya no más
El silencio envolvía la oficina de reuniones de Praxis y su mujer tenía el desayuno atascado en la garganta mientras esperaba que su padre accediera a semejante humillación.
Para Thalia eso no era una certeza todavía, se preguntaba si pudiera ser que accediera porque él solía ser de los que ganaban, y en esto claramente estaba perdiendo.
En medio de la espera se dió cuenta de que se merecía todo aquello y más. Había sido un miserable con ella durante