Capítulo quince. Sombras en el imperio.
El amanecer llegó con un resplandor dorado sobre el mar Egeo. La villa de Andreas se iluminaba lentamente mientras los primeros rayos del sol entraban por las ventanas abiertas, dejando un rastro de luz sobre las sábanas revueltas.
Ariadna despertó primero. El calor del cuerpo de Andreas aún la rodeaba, su brazo pesado descansando sobre su cintura, como si incluso dormido temiera perderla. Se quedó unos instantes observando su rostro relajado, distinto al