Maya no se atrevía a ofender a Alexander, especialmente en un lugar público.
Sabía que él no dudaría en hacer lo que quisiera sin importar cuántas personas estuvieran presentes. Aun así, no pudo evitar vacilar.
Por eso, optó sabiamente por levantarse y sentarse junto a él.
Sostenía el vaso de jugo cuando estaba a punto de beber, pero al alzar la vista vio a Judy observándolos desde la distancia.
No pudo evitar mirar a Alexander.
¿Estaba dejando en claro su desinterés, aun cuando Judy evidenteme