De repente, ella sintió que una mirada penetrante la atravesaba por completo. Le había dicho a Sid que Alexander no tenía tiempo para asistir, lo que implicaba que al menos se lo había mencionado. Aquella explicación no había sido más que una excusa improvisada.
Si Alexander afirmaba que ella nunca le había dicho nada, Sid sabría que había mentido.
«Olvídalo. Si se descubre, que así sea», pensó.
Después de todo, tanto ella como Sid sabían que muchas de sus palabras eran solo apariencias.
Justo