Maya siguió a Alexander fuera del salón de banquetes. Sid y Hilda se levantaron y se quedaron en la entrada observando.
Judy se colocó detrás de ellos y contempló cómo Maya y Alexander subían al Rolls-Royce con matrícula de lujo.
El interior de aquel coche negro parecía majestuoso e inalcanzable.
Los guardaespaldas formaban una fila, impidiendo que cualquier extraño se acercara.
¿Cómo podía Maya subir a ese automóvil?
¿Era digna de hacerlo?
No era más que una chica de campo, una desconocida. In