Maya reaccionó de inmediato.
—¡Espera!—
—¿Qué ocurre?— preguntó Jessica.
—Yo… ¿podrías darme anticonceptivos de emergencia?— preguntó Maya con incomodidad.
Jessica pareció entender al instante.
—Ya te administré una inyección anticonceptiva.—
—Gracias.—
—Fue por orden del señor Brook.—
Maya guardó silencio.
¿Se suponía que debía estar agradecida?
La frialdad de ese hombre era simplemente despreciable.
—Si tienes alguna duda en el futuro, puedes llamarme— añadió Jessica—. De hecho, puedes contac