Capítulo 192

Alexander regresó al apartamento de Maya, abrió la puerta del dormitorio y la vio tendida inmóvil en la cama, exactamente como la había dejado.

Las marcas rojizas en sus hombros expuestos eran evidentes. No necesitó mirar más.

Cerró la puerta con cuidado y se acercó.

Maya dormía profundamente, sin reaccionar en absoluto.

Sin embargo, su respiración irregular hizo que la expresión de Alexander cambiara.

Extendió la mano y tocó su rostro.

La temperatura elevada lo hizo estremecerse.

—Maldita sea…
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